Cuando el pelo crece hacia los ojos, el perro no sólo ve peor: se le irrita la córnea, y eso termina en lagrimeo, manchas y consultas.
Shih Tzu, Lhasa, Caniche, Yorkshire y muchos mestizos de pelo largo lo tienen. El pelo roza el ojo todo el día, y el perro compensa lagrimeando: de ahí las manchas rojizas que después no se van con nada.
- Cepilla primero y aparta el pelo de los ojos con un peine de dientes finos.
- Trabaja con el perro quieto y la cabeza sujeta por otra persona si puedes.
- Usa tijera de punta redonda, con la punta siempre hacia afuera.
- Corta con el peine como tope: se corta lo que sobresale, no lo que está cerca de la piel.
- Repasa cada dos a tres semanas, antes de que vuelva a tapar la vista.
- Limpia el lagrimeo con suero fisiológico o un paño húmedo, sin frotar.
Si hay ojo rojo, legañas verdes o el perro se rasca la cara, primero veterinario: puede ser conjuntivitis o un pelo que daña la córnea. Después se resuelve lo estético.