En un perro de pelo largo el baño es lo de menos: lo que decide si está bien o hecho un nudo es cuántas veces pasa el cepillo por semana. Y ahí no hay atajo.
El pelo largo se enreda donde hay movimiento: detrás de las orejas, axilas, pecho, patas y cola. Un nudo que se deja un día se aprieta, y al tercero ya está pegado a la piel.
- Cepilla siempre en seco, nunca sobre pelo húmedo: el agua aprieta el nudo.
- Separa el pelo en capas con la mano y peina desde las puntas hacia la raíz.
- Usa cepillo de púas metálicas y después peine de dientes finos.
- Repasa los puntos críticos cada día: orejas, axilas, inglés y cola.
- Corta o desenreda apenas aparece un nudo; el nudo grande es del peluquero.
- Baña cada dos o tres semanas, con secado completo hasta la raíz.
Si el perro pelea el cepillado, conviene acostumbrarlo en sesiones de dos minutos con premios, y dejar el repaso profundo para la peluquería. Un «corte cachorro» más corto reduce drásticamente el mantenimiento.