Una uña partida duele y sangra bastante. Lo que se puede hacer desde el aseo es prevención; lo que no corresponde es intentar resolver en casa cuando ya se rompió.
Una uña que se parte de vez en cuando suele ser fragilidad por falta de desgaste o por un corte mal hecho. Si se parte siempre, y siempre la misma, deja de ser un tema de aseo y merece una consulta.
- Mantén el largo al día: una uña demasiado larga se engancha y se quiebra.
- Caminatas frecuentes sobre superficies duras: desgastan de forma natural.
- Corta con herramienta afilada y en el ángulo correcto: una uña aplastada por un corte mal hecho se parte más.
- Lima el borde para quitar las rebabas.
- Si ya se rompió: frena el sangrado con gasa y presión, y no la cortes más tú.
En el día a día, un corte de uñas bien hecho cada dos o tres semanas previene casi todos los casos. Si la uña se quebró hasta la base, la consulta es hoy.